Revista Ideal

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Plegaria en el Día de la Virgen

Escrito por: Mons. Eduardo
BozaMasvidal

Señora de la Caridad, Madre del pueblo cubano: un pueblo entero, hecho plegaria, se reúne hoy ante Tí en homenaje de veneración y de amor. Hace mucho tiempo, en los albores de nuestra historia. Tú quisiste venir a nosotros sobre las azules aguas de nuestros mares, como paloma mensajera de paz y de esperanza y nos hiciste el regalo maravilloso de tu imagen. En este día en que la liturgia de la Iglesia celebra tu Navidad, nosotros celebramos también el día en que quisiste nacer para nuestro pueblo haciéndote cubana con los cubanos, y desde entonces nos acompañaste siempre y compartiste nuestra vida, lloraste con nosotros en nuestras penas, te alegraste con nosotros en nuestras alegrías y en nuestros triunfos, luchaste con nosotros en nuestros esfuerzos por la libertad de nuestra patria. [more]

  Sabemos que hoy más que nunca tú estás con nosotros. Estás con los que permanecen dentro de los límites geográficos de la patria que sufre, y a la vez recorres los ásperos caminos del exilio acompañado a los que han tenido que salir de aquella tierra amada pero llevándose a la patria en su corazón. Nuestro pueblo disperso te venera y te ama y Tú eres el centro de unidad que nos hace encontramos todos juntos en ideales comunes de fe, de justicia y de libertad, por encima de las distancias y de las diferencias, y en Tí nos sentimos todos hermanos.

  Es un pueblo que sufre el que está hoy ante Tí, y sabemos que Tú nos comprendes porque Tú supiste también la amargura del exilio cuando en medio de la noche tuviste que marchar apresuradamente a Egipto para salvar a tu Hijo, Tú conociste la inseguridad y la espera, la cruz y el martirio, pero nunca te dejaste amargar el corazón ni decaer el ánimo, sino que, generosa y
valiente, cumpliste tu misión y pusiste tu parte en la redención del mundo. Haz que nosotros sepamos también hoy, en la patria o en el exilio, pagar nuestra cuota de sacrificio, sin dar nunca la espalda a nuestras responsabilidades. Que seamos más fuertes que el cansancio y el tiempo y conservemos siempre nuestra identidad y nuestros valores.

  Señora de la Caridad: Tú eres también Señora de la Fe y de la Esperanza. Tú, que no eres término sino camino, llévanos siempre. Queremos afianzar nuestra vida en Dios y sentirlo siempre presente. Que no se nos extinga la fe. Que no nos dejemos arrastrar por el materialismo que quiere absorbemos dentro y fuera de Cuba, ni por las desviaciones de la verdadera religiosidad, sino que tengamos una fe sólida, dinámica y conquistadora que abra horizontes en nuestra vida.

  Fortalece también nuestra esperanza. Tú mantuviste siempre encendida la luz de la esperanza, aún en la hora más oscura del Viernes Santo cuando parecía que todo había terminado y cuando hasta los discípulos vacilaban. Ayúdanos a esperar siempre con una espera activa, y a estar convencidos de que con Cristo la Cruz es victoria y la muerte es vida.
  Madre: nuestra plegaria se eleva hoy especialmente por todos los que sufren, por los que languidecen en las cárceles por el delito de querer una Cuba libre, por las familias separadas, por los niños y los jóvenes adoctrinados en el ateísmo, por los que se dejan dominar por el libertinaje y el vicio. Ayuda a nuestros obispos y a nuestros sacerdotes que en la patria trabajan arduamente y mantienen viva nuestra Iglesia. Especialmente queremos pedirte por los equivocados que profesan la doctrina de la opresión y del odio, haz que ellos también vean la luz y se acerquen a Cristo que es el Camino, la Verdad y la Vida. Y como no somos nosotros los únicos que sufrimos te pedimos a Tí que eres madre de todos por todos nuestros hermanos que padecen injusticia y opresión bajo otros regímenes políticos y económicos en todo el mundo y especialmente en nuestra América Latina.

  Señora de nuestro pueblo: Confiamos en tu amor y en tu poder porque sabemos que Tú eres atrevida cuando se trata de ayudar a tus hijos. Tú, llena de maternal audacia, forzaste a tu Hijo a adelantar “su hora” que aún no había llegado, y en aquella ocasión de las Bodas de Caná le arrancaste el primer milagro. Pero también recordamos que Tú dijiste a los sirvientes: “Hagan todo lo que El les diga”, y El les mandó llenar las tinajas de agua, es decir, poner ellos también algo, lo que estaba a su alcance, porque El nos exige poner también nosotros de nuestra parte. Si ellos no hubieran puesto el agua el milagro no se hubiera hecho. Hoy nosotros queremos comprometemos ante Tí a “hacer todo lo que El nos dice”, y poner nuestra agua, nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestro sacrificio, nuestra lucha, para que El nos dé el vino sabroso de la libertad, de la justicia y de la paz.

  Señora de la Caridad, Señora de la fe y de la esperanza, un pueblo entero, hecho plegaria, se postra hoy ante Tí para decirte con confianza de hijos: “No abandones, oh Madre, a tu pueblo, salva a Cuba de llanto y afán, y tu nombre será nuestro escudo, nuestro amparo tus gracias serán. Así sea.


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