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RECORDANDO A MONS. ROMAN

Por Roberto L Cortés

El 11 de Abril de 2012,  ya hace cinco años, partio a la casa del Padre, nuestro querido pastor Mons. Agustín Román. Hombre sencillo, pastor dedicado, trabajador incansable de la viña del Señor, y este recuerdo me motive a escribir unas lineas de como mi esposa y yo conocimos a este santo varon.

 Era Noviembre de 1994. A mi esposa y a mí nos eligieronn para representar al Movimiento Familiar Cristiano de Cuba a un Evento Regional que se celebraría en Guatemala. A su vez se realizaron las coordinaciones para visitar los EEUU a dar unas charlas sobre el desarrollo, problemas, dificultades y el trabajo apostólico de las familias en Cuba. [more]

  Ya de visita en este país brindamos las charlas en la Parroquia de St. Peter and Paul, ante un nutrido grupo de matrimonios de esa parroquia. Al finalizar nos invitaron a un programa de Radio Paz el fin de semana. Gustosos aceptamos.

  El programa se estaba realizando en las afuera de la Parroquia de St. Michael, en medio de la calle Flagler. El P. Federico Capdevon nos explico cual sería nuestra intervención que consistía en una entrevista sobre Cuba, el Movimiento Familiar Cristiano, la Iglesia de Cuba y otros temas e íbamos a compartirla con un sacerdote de la Arquidiócesis.
Este llego y se presento: Mons. Agustín Román, Obispo Auxiliar de Miami. Imagínense nuestra sorpresa y emoción. A Monseñor lo conocíamos de nombre, en noticias, pero en esos momentos estaba compartiendo con nosotros el programa. Se intereso grandemente por nosotros, como era nuestra vida de católicos comprometidos en medio de una sociedad marxista, como trabajaba el Movimiento Familiar Cristiano que un día fundara en Cuba nuestro recordado Hermano Victorino.

  Al finalizar el programa quedamos muy impresionados por la humildad, delicadeza e interés mostrado por aquel obispo cubano (primero nombrado en el episcopado de los EEUU) y su tratamiento con nosotros como si nos hubiera conocido de toda la vida.
El día 12 de Diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, nos invitaron a San Michael de nuevo para la celebración eucarística de la fiesta y la misma era presidida por Mons. Román. Después de la misa conversamos mucho, ya que seguía mostrando un ansia de saber de cómo marchaba la actividad apostólica en la Isla.

  Regresamos a Cuba y a los dos años emigramos a Venezuela bajo los auspicios de Mons. Boza Masvidal. Allí compartimos con este otro gran santo hasta su fallecimiento y es aquí donde nos volvemos a encontrar con Mons. Román. El encuentro fue esta vez en la Catedral San Felipe Neri de la Diócesis de Los Teques. Compartimos de nuevo y nos dimos cuenta del dolor que brotaba de su alma por el fallecimiento de un hermano cubano obispo que partía a la casa del Padre.

  En Abril del 2004 llegamos a los Estados Unidos y como hacen todos los cubanos, a los pocos días de llegar nos llevaron a la Ermita de la Caridad. Lo primero que hicimos fue preguntar por Mons. Román, pero ese día no se encontraba en la misma.

  En Agosto del propio año, mi esposa y yo cumplíamos 30 años de casados y queríamos celebrarlo con una Eucaristía en la Ermita de la Caridad, ya que nosotros nos casamos en la Parroquia de la Caridad en La Habana. Allá nos dirigimos y ese día nos encontramos con Mons. Román. Nos saludo afablemente, nos pregunto cómo nos iba en nuestra nueva vida de emigrantes y quiso saber que queríamos nosotros en la oficina. Le explicamos que queríamos intencionar la misa del día 25, porque cumplíamos aniversario de matrimonio. Y automáticamente nos dijo: dejen eso, yo me encargo. Y tan confiados nos fuimos y regresamos el día de la celebración.

  Y a Mons. Román no le basto con arreglar las intenciones de la misa aquel día para que fuera exclusiva, sino que invito a celebrar la Eucaristía a un sacerdote cubano que había sido nuestro párroco en la Parroquia de la Caridad en la Habana y que estaba de visita aquí en ese momento: el Padre René Ruiz.

  Después de establecidos en esta ciudad nuestros encuentros fueron mucho más frecuentes y nos identificamos algo mas al saber el de nuestra relación con Mons. Boza Masvidal.

  Y con relación al Padre Obispo, un día me llamo para invitarme a participar en el naciente Comité Pro-Beatificación de Mons. Boza Masvidal .
Mi familia y yo damos gracias a Dios por habernos concedido la gracia de haber conocido a dos santos: ejemplares cristianos y dignos patriotas: Mons. Eduardo Boza Masvidal y Mons. Agustín Román, hermanados por su inmenso amor a la Iglesia, a la Virgen de la Caridad y a Cuba.

  Mons. Román siempre manifestó un gran interés y dedicación por llevar adelante la causa de beatificación de Mons. Boza Masvidal. Ahora nos toca a los que quedamos continuar esta obra que el comenzó, pero también debemos ir reuniendo documentos y testimonios de Mons. Román, porque estamos convencidos que también es otro hombre santo.

  De hecho el dia de su funeral, tanto en la Ermita como en la Catedral, se escucharon gritos de: “Santo Súbito”. Aclamación que nace del corazón del pueblo y que ya ocurrió cuando falleció San Juan Pablo II.

  Mons. Román y Mons. Boza Masvidal han seguido los pasos del Siervo de Dios Félix Varela. Roguemos para que un día estos tres grandes hombres sean venerados como santos de nuestra iglesia.


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