Padre Ángel

 Villaronga

   In Memoriam

Por Zenaida Bacardí de Argamasilla


El caso del Padre Villalonga es tan especial que casi no sabe uno como abordar su personalidad...Como calibrar su obra...su trayectoria...su proyección...¡su siembra!

Las huellas de su paso por el mundo...las huellas de sus alas por el alma...las huellas de sus palabras por la vida...¡Y las huellas de su fe por el corazón!

Era un hombre bajito y gigante...Brillante y sencillo...Pobre de bolsillo...y rico en méritos.  Era un solitario lleno de gente.  Era un introvertido volcándose en los hombres.  Era un conocedor de las realidades... ¡Y un creyente de los milagros!

Era un carácter recio, lleno de mansedumbre.  Un perfeccionista exigente, pero lleno de paciencia.  Y una cultura inmensa llena de humildad.

El alma era limpia.

El corazón de fe.

La mente serena.

Los pasos de Cristo.

La voluntad en servicio.

¡Y el amor en Dios!

¡Ese era el Padre Villaronga!

Era portador de muchos tesoros divinos... Era marcador de pautas...de normas...de principios.  Sabía refutar...oponerse...meditar...y llevaba tras de sí a innumerables fieles.

Lo que nunca variaba era el "ideal" que estaba puesto en Dios. leer