Palmas Amigas

Sección a cargo de Mayda Cuervo Leal


 

Cuatro Decimas
a la Decima

Carmen R Borges

 

La décima, pura y llana
a todo poeta inspira
Y se viste de guajira
lo mismo que de poblana.
La décima es soberana
que a súbditos enaltece;
es como el río que crece
para volver a bajar
y en las riberas dejar
un beso cuando anochece.

Cuentan que de España vino
de la mano de Espinel,
y que se volvió clavel,
estrella y copa de vino.
Que deja sobre el camino
juntos risas y lamentos,
que se parece a los cuentos
de nuestra infancia lejana
que retoza en la mañana
y gira a los cuatro vientos.

La décima es señorial
repique de campanario,
en el reloj es horario
y bruma en el manigual.
Es dulce como el panal,
rítmica como el tambor,
de una paloma el temblor
y el reto de la aventura;
es como fruta madura,
como rocío y sudor.

Sirve de pañuelo a veces
para enjugar la tristeza
y es en la naturaleza
mariposas, flores, peces.
Cuando una pena padeces
de la pena te desliga,
ella es la mejor amiga
para tomar un café,
y cuando crees que se fue
con sus diez brazos te abriga.

 

 

  

"Libre"
Caridad Bravo Adams

 

Yo le arranqué el timón a mi navío
y arrojé al mar la brújula... Desierto...
agua salobre hasta el inmenso espacio
y ante la proa el horizonte abierto.
Yo le arranqué el timón a mi navío
para olvidar la ruta de los puertos
y hundirme en las espumas invioladas
que pulsan el cordaje de los vientos.
Sobre la espalda azul de los océanos
marcando el látigo de su estela,
domadora de abismos, fue mi nave
bajo la pompa blanca de las velas...
¡Como un relincho le rugió el cordaje
y como un galopar fue su carrera
y alcé bandera de piratería
para ya nunca regresar a tierra...!
Dejé el rubio abanico de la playa,
el calor fraternal de las hogueras,
el remanso de paz de la bahía,
el cobijo cordial de la palmera.
Y en los mares brillantes de esmeralda,
en los mares profundos de zafiro,
en los mares cambiantes de turquesa
extravié la inquietud de mi navío...
Me perdí para siempre. ¡No me busques!
Fuera de toda ley va mi quimera...
¡ Yo alcé bandera de piratería
y nunca más he de volver a tierra ...!

 

 

 

Fuga de Luz

Inés Del Castillo

 

Soy voz de luz
acorde de una estrella
desprendida y sonámbula
ardo en las sombras .
Mi fuga es una escala
de susurros
venciendo las montañas
que te nombran.
Soy del amor,
el rayo de la tarde
me dio fuerza y nostalgia
de sus glorias
para amar el ensueño,
y de tus besos
forman un lirio eterno
de memorias.

Sentí la sed
de márgenes perdidas
en los retos mortales
de tus rocas,
pero llegué al compás
del arco iris
con albenda y jazmines
de gaviota.

Reflexiva,
voy hacia el fin del tiempo
contemplando el recuerdo
que solloza...
Llevo en mis alas miel,
canto y rocío
y dos besos azules
que te nombran...

 

 

 

"En el Aula de
una Escuela "

Antonio Ponce de León

 

He visto mi pabellón
tremolar de mil maneras:
En el mástil de los barcos
en las grandes fortalezas,
en las tiendas de campaña,
en las casas solariegas,
y también enarbolado
en las fiestas callejeras.
Pero nunca una emoción
produce en mí más intensa
la bandera de mi patria,
como situada en la puerta
o extendida, con orgullo
en el aula de una escuela.

 

 

 

A mi Madre

Quintina Simoni, Camaguey Cuba 10/12/43
(EN EN EL DÍA DE SU ENTIERRO)

 

Oh madre bondadosa que solos nos dejaste

en la vieja casona de nuestros ideales...

Si vieras a tus hijos, como tilos soñaste:

por tu memoria unidos, serenos y triunfales.

Oh madre valerosa que al Espacio marchaste

sin dejar el consuelo de una despedida,

verás que la enseñanza que en sus alas sembraste

será antorcha magnánima para guiar sus vidas.

Tu que fuiste mi todo, que fuiste la mentora

que a éstos tus alumnos, educaste y uniste,

veas desde ese mundo donde te hallas ahora,

que tus hijos se enlazan, como tu lo quisiste.

Sabes que veneramos tus múltiples ejemplos;

verás que recordamos tus santos sacrificios;

verás que no olvidamos que fuiste nuestro templo,

y sabes que vivimos imitando tu oficio.

Yo quiero que tú sepas, ¡oh, Madre de mi alma!

que estamos confortados con tu separación;

que nos hemos llenado de la sublime calma

que para bien de todos nidó en tu corazón.

Y basado en esto: en la resignación

que el Señor ha brindado con toda gentileza,

 empezamos de nuevo en la navegación

que tronchó bruscamente un rasgo de tristeza.

Unidos comenzamos a bregar por la vida

ahora que te fuiste tras nuestro padre: tu amor;

y unidos seguiremos, curando las heridas

que a alguno de nosotros pueda hacer el dolor. 

 

 

La Razón de lo Nuestro

Antonio A. Acosta

 

Esta distancia que se mide en olas

tiene sabor a angustia en la resaca.

Allá en las costas del silencio-nido

se espera por la acción del hijo ausente.

Y aquí el latir de un salmo no estrenado

se prolonga hacia Cuba como un templo

¡Cómo duele la herida en pecho ajeno

en estos horizontes de impotencia!

Pero esta no es hora, de lamentos;

trócase la pena en vertical demanda,

porque el llanto no carga la mochila

ni el dolor redime al inocente.

Que el ejemplo bravío que heredamos

abone la obligada cantera del destierro.

La sangre redentora de los muertos

galopa en ambos brazos como espadas;

pues no hay otro camino decoroso    

que no sea una Patria libre para siempre.

-Compromiso carente de pretextos

para aquellos que respetan su destino-.

Porque ser cubano, amigo, tiene un precio

y la Patria exige ahora que se pague.

El momento, compatriota, está presente;

hay un sendero que el deber reclama

por el fiel martianismo iluminado.

Si tenemos la entereza y el coraje

emprendamos el rescate de lo nuestro. 

 

Fusilado

Miariam López-Weiss

A los mártires Cubanos 

Hermano que fuiste fusilado en las garras

del monstruo inhumano que en mi Patria

habita, cubanos tronchados en sus ideales

que se convirtieron en rosas marchitas.

 

Por ti, fusilado, nuestros pechos arden

en una perpetua hoguera de lucha.

Nos diste ejemplo de valor sin nombre,

tu miedo era poco... tu fe era mucha.

 

y encendiste hoguera, si, porque parado

ante aquella mole de sangre sin ley,

el sonido bravo se clavó en la tierra

                                                                  de tu voz gritando: ¡Viva Cristo Rey!                                                         Indice