Mensaje

del mes

El libro más antiguo
en Nueva Edición

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Mons. Agustín Román

L a Editorial Cubana de Miami ha decidido publicar la primera historia de Cuba, en este año 2008. Ante todo, quiero agradecer a la Editorial Cubana por esa iniciativa valiosa para todos los que venimos de la Isla. No es el primer libro que publican desde 1985 que comenzaron a trabajar un buen grupo de intelectuales cubanos bajo la dirección de su primer presidente el Dr. Luis Botifol, de feliz memoria. Es increíble como en tan pocos años han podido resucitarnos tan buenas obras cubanas para que podamos disfrutarlas en nuestros propios hogares sin necesidad de ir a una biblioteca. Gracias tenemos que darles a su directiva que hoy dirige el conocido escritor, Dr. José Ignacio Rasco.
La obra que nos presentarán ahora será: "La historia de la Isla y Catedral de Cuba" escritos a mediados del siglo XVIII por el Obispo Morell de Santa Cruz y que fuese editado por primera vez por la Academia de Historia de Cuba y prologada por el académico Francisco De Paula Coronado, en 1928. El Obispo Pedro Agustín Morell de Santa Cruz nació en la Isla de Santo Domingo, hoy República Dominicana, a finales del año 1694. Muy temprano sintió el llamado del Buen Dios al sacerdocio y sus padres Pedro Morell de Santa Cruz y María Catalina de Lora, profundamente cristianos, que se sentían felices de esta llamada, lo enviaron a estudiar sus estudios primarios y secundarios donde sobresalió rápidamente por su capacidad
intelectual. En sus estudios eclesiásticos brilló de tal manera que antes de ser ordenado sacerdote a los veintiún años fue nombrado canónigo de la Iglesia Catedral. En 1928 pasó a Cuba donde fue ordenado sacerdote por el Señor Obispo de Cuba entonces, Monseñor Jerónimo Valdés quien fundara la Universidad de La Habana y la casa de Beneficencia donde los niños expósitos llevaron su nombre.

Descubriendo el Obispo Valdés sus talentos lo nombró Vicario General y Dean, es decir su representante en la Catedral de Santiago de Cuba que era entonces el corazón de la Iglesia cubana. Desde allí se distinguió como pastor y organizador respondiendo ante varias situaciones sociales de manera admirable como fue en la toma de Guantánamo por los ingleses y la sublevación de los esclavos en El Cobre donde su intervención no solo supo establecer el orden sino que llegó hasta obtener la libertad de los esclavos de parte del Rey. Su Santidad Juan Pablo II, en su visita a Cuba en 1998, recordó este hecho con estas palabras: "El Cobre, donde está su Santuario, fue el primer lugar de Cuba donde se conquistó la libertad de los esclavos".

Vivió plenamente la bienaventuranza "Bienaventurados los pacificadores", también demostró este arte de lidiar la justicia saturándola de la misericordia cuando el Tribunal de la Inquisición de Cartagena de India lo nombró Comisario en el Distrito de Cuba.

Al morir el Obispo de Cuba Jerónimo Valdés, en marzo de 1729, el cabildo de la Catedral lo eligió responsable de la Diócesis hasta la llegada del nuevo Obispo Juan Lazo de la Vega y Casino, en 1732. El Obispo Lazo no tardó en nombrarlo de nuevo Vicario General y Dean de su Catedral.

Fue nombrado por sus méritos, Obispo de Nicaragua, que entonces también comprendía Costa Rica donde después de ser ordenado Obispo en Cartagena de India se dirigió a la sede en León desde donde evangelizó todo el extenso territorio de su Diócesis, escribiendo en detalles la descripción del mismo.

Fue Obispo de Nicaragua de 1749 a 1754 cuando de nuevo regresa a la Isla como Obispo de Cuba al morir el Obispo Lazo y entonces comienza la gran labor que se extendió visitando pastoralmente toda la Isla, desde Guane a Baracoa, en los tiempos en que las comunicaciones eran tan difíciles. Su labor fue la de un verdadero Titán, desde 1954 a 1768, en que santamente murió.

Durante la toma de La Habana por los Ingleses se mostró firme no concediendo a los Conquistadores, lo que le pedían por lo cual violentamente el gobernador ingles lo desterró en la Florida donde permaneció exiliado desde Diciembre de 1762 a Mayo de 1763.

Morell de Santa Cruz era un historiador nato con todas las limitaciones que tendría en su época. Sin su obra hoy no pudiéramos conocer el siglo XVI, XVII y XVIII con las informaciones que este Obispo nos proporciona.
¿Por qué nuestro pueblo dejó abandonado ese tesoro histórico por dos siglos sin publicarlo? No tenemos respuesta. Pero siempre tendremos que agradecer a la Academia de la Historia de Cuba por su primera edición y a la Editorial Cubana por hoy despertar lo que casi por un siglo estaba dormido.


¡Gracias!