La madre: Creación  de Dios

 

Fue necesario que tuviera mis hijos para que entendiera a mi madre... Tuve que sentir el claustro materno iluminado para aquilatar su generosidad. Fue necesario el dolor del alumbramiento, las madrugadas despierta, la angustia ante un llanto repentino, el temor por situaciones inesperadas y la toma de decisiones acertadas ante situaciones difíciles.

Mi madre creció mucho ante mis ojos cuando la comprendí y valoré las cosas que la vida diaria hace ver naturales y sencillas pero que moldean el carácter de los hijos, porque es la primera que capta los matices de su alma. Es la madre quien impone, desde el nacimiento de los hijos, el estilo de vida de la familia, quien vela por su estabilidad, quien no pierde un instante en mejorarla...

La madre va dando a su hijo todo lo que tiene, todo lo que es. la riqueza íntima de su pensamiento construyendo su mundo interno piedra a piedra, edificando para un destino triunfador.

La madre influye en el cuerpo y en el alma de los hijos e instintivamente los conoce...

Parece claro entonces su espíritu previsor, sus claras advertencias y su firmeza para señalar los errores...

 

La madre es inspiración dulcísima de Dios...

Luz que ilumina el camino de los hijos cuando llega la noche, faro que guía cuando la barca de la vida los lleva a la deriva...

 

Es misión hermosa de la mujer ser partícipe con Dios en la obra de la Creación.

Pero hacen falta mujeres convencidas de su responsabilidad, porque no es suficiente hacer hijos, sino saber guiarlos y hacerlos útiles a la humanidad.

 

Desdichadamente hoy, la madre dormida que cada niña al nacer trae consigo, está sufriendo el más despiadado ataque del ambiente que la rodea. Un ataque muy peligroso, disimulado por cubiertas muy atractivas, pero que merma el espíritu generoso de la mujer que debe entregarlo todo en aras de su vocación maternal.

 

Hoy la mujer vive en una carrera en la que el tiempo no le alcanza para cultivar su espíritu. La competencia en el trabajo, en el aspecto exterior de su persona, las modas atrevidas, de mal gusto, se generalizan, sin observarse mucha diferencia entre las solteras, las casadas y las que llevan niños de la mano,

 

Y qué pena a veces, entrar en sus hogares. El cansancio, el mal humor y la falta de comunicación entre los miembros de la familia, suplanta los buenos modales, el respeto entre sí. el orden natural de las cosas v "el soñado dulce hogar" parece más una casa de locos...

 

Mujer, el bien y el mal, lo decide uno mismo. Es muy triste vivir de espaldas a la realidad, a la verdad, al amor y sentirse en el fondo desgraciada... La sociedad está llena de cosas buenas pero también de egoísmo y frustración porque, no se puede ser feliz cuando la conciencia nos reprocha estar descuidando lo más importante, que es la familia. Lo peor es que nos cuesta comprender los errores, pero es necesario enfrentar la situación.

 

La madre es creación de Dios y tendrá que rendir cuentas cuando llegue a Su Presencia...

¿No puedes cambiar el mundo? Por supuesto, pero sí puedes cambiar tu sistema de vida, si el que tienes no te hace feliz. Enfrenta con buen ánimo la decisión y verás que el único camino para cambiar lo que no está bien en el mundo, es estructurando nuestro ser humano, buscando dentro de nosotros mismos las leyes naturales de Dios, que son las que dan equilibrio a todo lo creado.

 

Recuerda,.. La vida es normalidad. Con una sencillez maravillosa y normal, se produce cada día el prodigio de cada amanecer...

¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

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Por Mayda Cuervo Leal