LA PORCIUNCULA


Por Jorge S. Menéndez

Una de las iglesias más pequeñas del mundo, quizás la más pequeña, se encuentra a unas dos millas de Asis, en Italia. Mide 22 por 13 1/2 pies. La enorme Basílica Santa María de los Ángeles se construyó entre 1569 y 1679 por voluntad de San Pío V y en 1909 fue elevada por San Pío X , a la dignidad de Basílica Patriarcal con capilla papal, precisamente sobre esta pequeña iglesia que está bajo la cúpula, con el fin de protegerla.

Esta pequeña iglesia se conoce como la Porciúncula (Pequeña Porción). Sin la materna protección de esta Basílica, la Porciúncula no hubiera podido ser conservada hasta el presente.

Pertenecía originalmente al monasterio de los Monjes Benedictinos de Monte Subasio y San Francisco la encontró en condición ruinosa y abandonada. La reparó entre 1207 y 1208 y los Benedictinos eventualmente la cedieron a San Francisco con la condición de que fuera la iglesia central de la Orden Franciscana. El Santo rehusó el aceptar la propiedad de la Porciúncula y cada año enviaba a los monjes una cesta de pescado como pago de renta. Los monjes respondían con un barril de aceite. San Francisco siempre la consideró la cuna de su orden. Aquí fundó la Orden de los Frailes Menores, en 1209.

La Porciúncula fue consagrada el 2 de Agosto de 1216. Una noche de ese verano, cuando San Francisco estaba orando recibió una visión de Nuestro Señor que le solicitó que pidiera al Papa una indulgencia para quien visitara la iglesia, habiendo confesado sus pecados y mostrado arrepentimiento y que recibiera completa absolución. El Papa Honorio II concedió la solicitud, pero limitándose a un día al año, el aniversario de la fecha de consagración de la Porciúncula.

La primera mención de la Porciúncula en los archivos de Asis data de 1045, aunque no fue reconocida entre las iglesias del área hasta el 1150. Existe una leyenda de que fue construida bajo la dirección del Papa Liberius (352-366) por algunos ermitaños quienes al arribar de la Tierra Santa colocaron una piedra traída del lugar donde pasó a dormir en Dios la Bendita Virgen.

La Porciúncula le interesó a San Francisco por su condición ruinosa y su situación remota. Además, le complació que había sido dedicada en honor de Nuestra Señora de los Ángeles.

En 1209 los primeros discípulos se unieron al Santo. Ellos fueron el núcleo de la Orden de los Frailes Menores. Fue aquí donde consagró a Santa Clara como la esposa de Cristo. San Francisco amó este lugar  y ordenó a sus Hermanos a venerarlo con reverencia especial. El deseaba que fuera preservado como modelo de humildad y pobreza de la Orden. El Santo y sus Frailes vivían en chozas de barro cerca de la Porcíuncula.

San Francisco padeció distintos males físicos. Padeció de sus ojos, del estómago y del hígado. Recibió los estigmas de Cristo el 14 de septiembre de 1224, dos años antes de su muerte.

Cuando sus males se agravaron, estando en Siena, unos seis meses antes de su muerte, tratándose la enfermedad de sus ojos, al arribar el Hermano Elías, juntos fueron hasta cerca de Cortona. Al sentir que su abdomen, sus piernas y sus pies se hinchaban y su estómago casi no soportaba alimento, pidió a Elías que lo llevaran a Asis donde permaneció un tiempo en la residencia del Obispo. Al sentir que su fin estaba cerca pidió que lo llevaran inmediatamente a la Ponciúncula.

Una capilla llamada Capilla del Tránsito marca el lugar donde  San Francisco murió, detrás a la derecha de la Porciúncula. Era la enfermería del primitivo convento, una de tantas Cabañas construidas por los Frailes para habitación. Aquí murió el Santo colocado sobre la tierra el 3 de octubre de 1226, a la edad de 44 ó 45 años.

La Iglesia de Porciúncula  permanecerá por siempre como una de las construcciones históricas del mundo. Fue aquí donde reunió el pequeño grupo de seguidores originales.

Esta pequeñísima Iglesia cobijó a uno de los santos más grandes que ha conocido la humanidad. Porciún-cula es un templo sagrado. “Nunca”, dijo a sus discípulos, “Nunca abandonen este lugar, si ustedes van a cualquier lugar o a alguna peregrinación, retornen siempre a su hogar, pues esta es la Santa Casa de Dios”.