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LA HIPOCRESIA CANCER DE NUESTRA ERA Con tristeza tenemos que reconocer que tenemos mala memoria... y no nos referimos solamente a Ud., querido lector, ni a los que escribimos estas líneas. Nos referimos también a los que nos han precedido y a los que vivimos en la era actual. No podemos negar que a través de la historia, el hombre, y por igual la mujer, somos los únicos seres vivientes que tropezamos una y otra vez con la misma piedra, o lo que es lo mismo, cometemos una y otra vez los mismos errores y lo que es más triste, casi sin darnos cuenta. Los cubanos no somos la excepción, sino un vívido ejemplo. Podríamos poner docenas de ejemplos, pero solo vamos a referirnos, por imperativo del espacio, a la historia vivida por los cubanos en las últimas décadas y que han influido en nuestras vidas, en las de toda nuestra nación, y por qué no, en gran parte del mundo contemporáneo. Hemos padecido, y seguimos padeciendo y soportando, a gobernantes, políticos y hombres públicos, mujeres también por supuesto, que mienten y fingen una y otra vez de acuerdo a las circunstancias y a sus conveniencias. La política nacional e internacional lejos de ser dirigida a beneficiar a todas las clases sociales es manipulada por grandes intereses, desconocidos para las grandes mayorías, que ingenuamente prestan su fanático apoyo, no al que presenta más valores, sino al que más dinero o poder propagandístico tiene. Como nos duele por sobre todo el triste caso de Cuba, tenemos que mencionar algunas de las docenas de veces que nuestro pueblo ha sido vendido, engañado y traicionado hipócritamente. No es necesario citar las mentiras e hipocresías de Castro, pero... ¿Quién no solo permitió, sino que ayudó política, material y publicitariamente al “Robin Hood” de la Sierra Maestra? ¿Quién vendió la soberanía del pueblo cubano cuando el pacto Kennedy-Kruschev? ¿Por qué la cobarde e inexcusable traición de Playa Girón? ¿Cómo se explica que a pesar del más que justificado embargo por las arbitrarias expropiaciones realizadas por Castro, se permite que se siga comerciando con el régimen? ¿Alguien puede desconocer el daño real que el régimen de ese pequeño país ha hecho, por lo menos aparentemente, a la primera potencia del mundo y por ende al mundo libre? ¿Por qué se declara una guerra contra un enemigo a miles de millas de distancia cuando hay uno igual o peor a sólo 90 millas? ¿Qué razón hay para que se silencie y oculte la terrible situación del pueblo cubano ante el mundo? ¿Es justo y humano que se juegue con las esperanzas de un exilio utilizando a incondicionales cipayos que viven de la causa de Cuba y son incapaces de levantar sus voces para denunciar hipocresías y traiciones de gobiernos que quieren parecer ciegos y mudos, o mienten por sabe Dios que ocultos intereses? ¿Por qué la prensa internacional ignora y oculta el drama cubano? Creemos que es ya imprescindible que despertemos de un traicionero letargo, no nos dejemos dominar por falsas promesas y con la vergüenza, el decoro y la inteligencia libremos nosotros la gran batalla, no solo contra la tiranía, sino con la hipócrita complicidad de quienes suponemos y deberían ser nuestros aliados. |
Por Lorenzo de Toro, Director de IDEAL | ||