"YO NACI PARA ESE DIA..."

Por Mons. Pedro Meurice Estíu

Quisiera compartir con ustedes y reflexionar lo que para mí fueron las cuatro frases más importantes que nos dejó el Santo Padre durante su visita a Cuba. Son cuatro frases que se hilan entre sí.

1) No tengan miedo: Es una frase del Papa que la ha dicho en muchas otras partes. Esa expresión está en las Sagradas Escrituras. Es lo que Jesús les dice a sus discípulos, No Tengan Miedo. El ser humano por instinto es inseguro, como que no sabe lo que va hacer. Y Él dice la frase no tengan miedo, crean en Dios, crean también en mí. Al llegar el Papa le estaba diciendo al pueblo cubano no tengan miedo, yo sé la situación en la que ustedes viven. Yo sé lo que están pasando porque mi pueblo también ha pasado por eso. No tengan miedo, es poner su confianza en Dios y sigan adelante. Cumplan su misión, la misión que ustedes han recibido. Y sean testigos de Cristo.

El miedo es lo que más daño ha hecho a Cuba, desde el comienzo de la confrontación. Muchos negaron su fe, llevando una doble vida. No Tengan Miedo, es una invitación a mantenerse firme en la propia identidad, en la propia fe, la gente por miedo hizo cosas que nunca hubieran hecho.  Desde luego, la gente entendió perfectamente bien lo que el Papa quería decir.

2) Abran el corazón a Cristo, al redentor como hacían sus testigos.  Esta es la frase del Papa, “Abren las puertas al redentor”, y tiene como destinatario a todo el mundo. Cristo tiene su fuerza propia, la fuerza de Dios. La energía de Dios para la cosas de Dios. Abran las puertas quiere decir que en las dificultades que ustedes tengan pongan a Cristo porque Él es el hijo del padre. Él es la revelación del Padre que ha venido a decirnos como hay que vivir, haciendo su voluntad. Y el Papa nos quiere decir, si ustedes lo cubanos quieren llegar al final no tengan miedo y abran la puerta de su corazón a Cristo. Como pueblo, cuando tengan a Cristo adentro, cuando dejen que Cristo entre en ustedes como persona y como pueblo, entonces lo otro sale como una conclusión.

3) Sean protagonistas de su propia historia. No dejen que otro haga su historia. No renuncien a la responsabilidad de hacer su propia historia, de vivir su propia vida. La historia son las raíces de la persona, sin ella no hay identidad. No hay porque vivir. Recuperar su historia y vivir en consecuencia, vivir en su tiempo. El dogma Marxista pretende conocer y prever el fin de la humanidad que es a donde ellos quieren ir y la única manera de oponerse a esto es buscar la propia historia, ser fiel a la propia historia que cada pueblo tiene y ser protagonista de ella. Si, hay peligro de que le pongan nombres a uno cuando uno vive la responsabilidad de ser protagonista de su propia historia.

Cuba comienza a ser pueblo con el padre Agustín Caballero y el Padre Félix Varela y empieza a dar una base que comienza a aglutinar al pueblo y a darle una razón para vivir y luchar. Luego vienen los otros. Se suman Martí, Maceo, Máximo Gómez. La historia de un pueblo comienza ahí en hacerle descubrir a la gente, en darle una motivación que aúne las libertades y las voluntades y la gente de un lugar determinado empieza a vivir por eso.. Y en eso el Papa decía que la historia de Cuba se parecía a la historia de Polonia, en que siempre se necesitaban personajes cristianos que el pueblo cubano siguiera.

4) La Virgen, el signo y el símbolo de la libertad en el pueblo Cubano. La Virgen ha estado en la historia de Cuba desde hace siglos esta frase del Papa es más bien como constatar una realidad, recoger una experiencia y ponerle un nombre. Y los comunistas aceptan que la Virgen de la Caridad sea el símbolo de la nacionalidad cubana y es así. Ella estaba ahí antes de que fuéramos pueblo. Ella se aparece sin ángeles y sin anuncios “maravillosistas”. Su veneración aparece primero entre los esclavos negros, en las minas de El Cobre. La devoción comienza ahí y se va extendiendo muy lentamente. Primero en Santiago de Cuba, luego a Bayamo y Camagüey. Se esparce por los caminos que iban hacia La Habana y al centro de la Isla. Por un grupo de esclavos negros pobres que llegan a La Habana para reparaciones de edificios públicos, sobre todo en el Morro y La Cabaña, llega la devoción a la Virgen de la Caridad a La Habana.

Es una historia que solo entienden los que de verdad la tienen en el corazón. Es signo y símbolo. Se calcula que el santuario de La Caridad del Cobre es visitado por más de medio millón de personas anualmente, a pesar de la situación del transporte.

También quisiera compartir con ustedes como fueron acogidas las palabras  pronunciadas en mi Saludo al Papa durante la misa en Santiago de Cuba. Todo el mundo sabe lo que yo dije, y la reacción del gobierno, que me discrimina, a mí no me tratan como a los demás. Los templos de mi diócesis se están cayendo y no me dan las facilidades para repararlos. Pero no saben la reacción dentro de la iglesia, es decir como fueron acogidas mis palabras en el Vaticano y por el Papa. No todos acogieron mis palabras de la misma manera. Me aplaudieron 18 veces. Algunos las consideraron imprudente pues podía traer conflictos. La prensa internacional decía que la visita del Papa a Cuba parecía insípida hasta este momento. Allí estaba la cabeza del catolicismo y el hombre que mantiene la antorcha del comunismo en el mundo entero, mis palabras podían haber producido un incidente. Aunque algunos dijeron que eso había sido una imprudencia, al entrar en el avión de regreso  conmigo comenzaron a aplaudir. Había un total 120 obispos de visita en Cuba. Todo estaba ocupado. Yo tuve que ir hasta el final para encontrar un asiento. Cuando me senté, se puso en pie el cardenal Echegaray de Justicia y Paz y me dijo: “Usted no está solo y lo vamos a ayudar.”

A la mañana siguiente era la misa en La Plaza de la Revolución y fuimos muy temprano a la nunciatura para acompañar al Papa hasta la Plaza. Algunos de los obispos de la curia vaticana pensaron que las palabras fueron imprudentes pues podían haberle creado un conflicto al Santo Padre y así me lo dejaron saber. Otros dijeron que yo hablaba como pastor y que había dicho lo que tenía que decir, y en conciencia tenia que decirlo. Otro dijo, tú tenias que haber contado conmigo antes y efectivamente él tenia autoridad para ello. La única verdad que dice Fidel es que ni el Papa ni nadie sabía lo que yo iba a decir. Solo lo sabía el nuncio apostólico de aquel momento. Yo quería alguien que lo leyera para asegurarse que no era una barbaridad. Cuando lo leyó lo movió en su mano y dijo esto tiene mucho peso y me pidió que cambiara una palabra pues era un poco negativa. Cuando salió el Papa los que no habíamos dormido en la casa vamos hacia él a saludarlo y cuando yo voy a besarle la mano y a darle los buenos días él con una cara sonriente me dijo “buenos días”. Yo pensé si a el no le hubiera gustado, lo que dije me lo hubiera dicho porque era así.  De ahí salimos para la Plaza de Revolución. El Papa salió en su Papamóvil ya en la plaza me revestí y al pasar por el Papamóvil vi al Papa rezando allí. El secretario del Papa me llama y me dice: El PAPA QUIERE que usted este junto a él en la concelebración. Yo le contesto monseñor yo le agradezco infinitamente, pero los obispos en una reunión preparando la visita del Papa habíamos acordado que obispo estaría en cada una de las 4 concelebraciones y a mí no me toca. Y me dijo otra vez: el Papa quiere que usted esté junto a él en esta concelebración. Allí en el altar me toco a mí decirle al secretario quien era quien en el gobierno pues yo estaba junto a él. Con aquel gesto el Papa decía: este hombre que dijo eso ayer: YO LO APOYO.

Cuando fuimos a la visita Ad Limina en Roma el Papa en vez de preguntarnos comenzó a narrar lo que había sido su visita a Cuba y al llegar a Santiago dijo el arzobispo tubo una homilía: FUERTE, FUERTE. Yo me quedé preocupado al no entender que quiso decir con aquellas palabras y al irse a la capilla  el Papa le dije a su secretario que tenía algo por dentro que quería decirle al Papa y él me contesta: quédese aquí que el Papa saldrá en unos minutos. Al salir el Papa de la capilla me arrodillé y le bese la mano y le dije: Santo Padre usted dijo que el arzobispo de Santiago de Cuba había dicho unas palabras fuertes, fuertes, yo quiero saber si dije algo malo o si mis palabras fueron del agrado de su santidad. El Papa mientras me ponía la mano en la cabeza y me bendecía, respondió: TODO MUY BIEN, TODO MUY BIEN. Tengo la convicción de que YO NACI PARA ESE DIA, en mi diócesis, en mi ciudad después de treinta y pico de años decir la VERDAD del evangelio ante los responsables, el Papa, el pueblo y la Virgen de la Caridad. Si no hubiese hecho nada más en mi vida me sentiría feliz de lo que pasó ese día.

(Publicado en el suplemento“En Comunión” de la Universidad de St. Thomas y del periódico de la Arquidiócesis de Miami “La Voz Católica” de abril de 2005.)

“Le presento... a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas, y la cultura con una ideología...”