UNA LUZ

EN TU CONCIENCIA [Carta Abierta]

Por Mayda Cuervo Leal

Mujer cubana, hermana:

Nos ha tocado andar en un histórico camino...Cada día nos enfrentamos a un nuevo reto. Tú, atrapada en una nación cerrada al progreso, donde faltan los principios y mueren las convicciones que construyen el carácter y el alma nacional de los países.

Yo, enfrentada a una realidad sentimental que ha modificado para siempre mi vida.

Una toma de conciencia del compromiso con la Patria y la necesidad de poner a trabajar los talentos que Dios me regaló, en favor de la  libertad y la justicia.

Dios nos tiene a todos una tarea encomendada... ¿Has descubierto la tuya...? ¿Has pensado responsablemente qué dirección quieres dar a tu vida? No me digas  tu meta es mirar al norte.

Los cubanos somos seres humanos, creados por Dios, aunque tu gobierno no lo crea...

Estamos dotados de razón y de excepcionales cualidades, pero también tenemos derechos inalienables recibidos de la ley determinante de “seres libres”que nos obliga a cumplir con nuestros deberes: morales, religiosos, familiares, patrióticos, etc.

Mujer cubana... El futuro debe ser conquista, esfuerzo y compromiso para cambiar lo que no está bien...

Como ser humano tienes un lugar destinado desde principios de la creación.

Como mujer, tu responsabilidad es muy especial...

Primero has de creer en Dios...y saber que no puedes vivir “a la deriva”...

Que desdichadamente, ocupas un lugar en esa sociedad desequilibrada y que debes influenciar en los que viven como si no hubiera un mañana...

Quizás pienses que es muy fácil dar consejos desde afuera, pero yo quiero encender una lucecita en tu conciencia...

Tu voz te la han apagado, pero tu palabra puede dar frutos...

Sabrás que la mujer cubana supo siempre enfrentar situaciones difíciles. Supo ser ejemplo de virtud al conducir su familia con decencia y decoro pero hoy la ruina de los valores en la Cuba castrista, duele más dolorosa que la ruina de la infraestructura que se desmorona...

Y es muy poco lo que va quedando de aquellos antepasados, de aquella escuela que era cada casa, donde se encendían afanes de superación personal y había que rendir cuentas, no al Estado, sino a los padres, poseedores de Patria Potestad y dueños de todos los bienes familiares. Donde el trabajo honesto hacia crecer en la familia, no solo su economía, sino también los valores humanos que durarían eternamente. Pero no hay tiempo que perder... Cuba te necesita...

Dichosa la nación que cuenta con mujeres dispuestas al sacrificio, que honran a su tierra y la hacen germinar...

Tenemos muchas a través de toda nuestra historia. MUJERES, con mayúscula, que lo dieron todo por la independencia de Cuba, incluso a sus hijos, como la insigne Mariana Grajales, madre de los Maceo, que lloró amargamente al morir el último, porque ya no le quedaban más hijos para darle a la Patria.

También en el destierro de nuestra época, la mujer cubana se ha destacado en la lucha por el rescate de la nación esclavizada.  Mañana, cuando el sol de la libertad ilumine toda la isla,  se conocerá la labor de denuncia que en distintas partes del mundo han desempeñado nuestras mujeres por la recuperación del suelo patrio y su alma nacional.

Pero,  sin duda alguna, la que más admiración debe despertar en estos críticos momentos son las que dentro del sistema criminal de Fidel Castro, se enfrentan valientemente a la tiranía, reclamando sus derechos. No son muchas, pero están decididas a hacer lo que puedan en silencio, sin provocaciones fatales, por la libertad de sus familiares y portando flores como signo de paz... Ellas son las Damas de Blanco. Desde acá, nuestro respeto para todas....

A veces parece que Cuba es la tierra olvidada por Dios, pero sabemos que para Él, no existe el tiempo y que la buena noticia es la alianza de Dios con la humanidad. 

“Dios se encuentra con su pueblo en momentos cruciales de la historia”.

Por eso, muchos cubanos ante el paredón de fusilamiento, rebeldes con la tiranía, han muerto gritando: ¡Viva Cristo Rey!

Hermana de Cuba, busca al Señor si no lo conoces, escucha su Palabra... ¡Él te ayudará!...