Palmas Amigas

Sección a cargo de Mayda Cuervo Leal


Anhelo cubano

Humberto Pulido

 

¡Que destierro tan prolongado y duro!

ya las arrugas surcan mi semblante

y sintiendo el dolor de este trasplante

a Dios le pido que derribe el muro.

 

Y con tal esperanza estoy seguro

llegará la libertad más adelante

y esa tierra que alabara el Navegante

florecerá de nuevo forjando su futuro.

 

Cuando ese día llegue, así lo auguro,

será, para el cubano, fulgurante,

y con el alma de gozo rebozante

¡Al fin verá la luz mi pueblo oscuro!

 

 

 

La Caña

Cástulo Gregorisch

 

Caña que llora en guarapo

sus lágrimas de dulzura,

su cuerpo se hace bagazo

cuando el trapiche la estruja.

 

Regalo que ella nos hace

en respuesta al cruel maltrato

que recibe del trapiche

cuando cae ella en sus brazos.

 

Inunda el mundo de azúcar,

de su dolor resultado,

tal parece que quisiera

dar ejemplo a los humanos.

 

Si cuando se nos aprieta

en vez de hiel destilar,

imitásemos la caña

y con amor endulzar,

quizás este amargo mundo

pudiéramos mejorar.

 

 

 

Resurrección

Alma Rosa Gil

 

Llegaste a mí después de un Viernes Santo,

con tu luz alumbraste a los cristianos,

destruiste en la Cruz, dolor y llanto,

y en Tu Nombre nos unes como hermanos.

 

Hoy tu vives, Señor, para que viva

por siempre la sublime cristiandad,

es la única y perfecta alternativa

en la que vive la eterna libertad.

 

Siento, Señor, mi alma bendecida

aun en la batalla con la muerte

y siento que te estoy agradecida

aunque mi cuerpo se encontrara inerte.

 

Creí yo en Tí, amor sacrificado,

al ver la imagen de la tumba abierta,

disfruto de mi espíritu salvado

no importa que esté viva o esté muerta.

 

 

 

Es Mejor

Rosendo Rosell

 

Viejo amor que se olvida o que se aleja

ni es amor, ni es pasión que bien supone

el estar juntos sin que se abandone

el continuo libar como la abeja.

 

¿Es, por amor a Dios, la candileja

lo que hace que la orquesta desentone,

o será que el destino se interpone

y obliga a separarse la pareja...?

 

Es mejor el recuerdo y la ternura

que dan matiz y pronunciado acento,

al feliz madrigal del juramento.

 

¡Superior!  Dirá un sabio de talento.

Y Dios bendice desde el firmamento

tantos años cargados de ventura...

 

 

 

Perdóname Señor

Carlos Fojo Hermida

 

Perdóname, Señor, por marchar entre sombras,

sin sentir la alegría de mirar el albor...

Por mancillar la vida pisando las alfombras

de rosales y lirios, ¡perdóname, Señor!

 

Por no sentir la noble caricia de tu mano

cuando me alzaste, Padre, después que me caí...

Por no haber compartido el dolor de mi hermano,

y por mostrarme sordo cuando me hablaste a mí.

 

Perdóname, Señor, por sentir la amargura

de los que no saciaron la sed con tu agua pura

y no siguieron nunca las huellas de tu Cruz.

 

Por marchar por la vida con los ojos cerrados

sin encontrarte, Padre,  -Perdón de los Pecados-

ni comprender que Tú eres la verdadera Luz.

 

 

Práctica de la Virtudes Morales

Mirra del Carmelo

 

Trabajaré en achicarme,

a mi propio amor muriendo,

y entonces Tú, en mí naciendo,

empezarás a llenarme

conforme vayas creciendo.

Imitando su costumbre,

haré como las estrellas,

que desaparecen ellas

antes de que el sol alumbre

en vivísimas centellas.

Y el morir será mi vida;

pues dentro de mí viviendo,

estará Jesús creciendo

mientras que, en El escondida,

porque El viva, iré muriendo.

Libre ya de tierra y lodo

y el “yo” reducido a nada,

por un misterioso modo,

una será con el Todo,

siendo yo en El transformada.

 

 

 

Mis tres amores

René Gómez Bode

 

María y mi madre son

las madres que yo más quiero

porque de ellas siempre espero

amor, ternura y perdón.

 

Son las dos mi gran amor,

mi alegría y mi esperanza,

Una es Arca del Alianza,

mi madre me dio el fervor.

 

Esta me enseñó el camino,

María el Señor me dio.

Virgen pura, Sol divino,

 

Madre Santa que hoy me vio

comer de ese Pan y Vino,

Cristo, mi madre, Ella y yo.

 

 

 

Mujer

Carmen R. Borges

 

Si no fuera mujer

hubiera sido golondrina

que surca el aire en el atardecer

en un vuelo que intuye, presiente y adivina.

 

Si no fuera mujer

quizás hubiera sido la corriente de un río,

acaso una flexible enredadera,

o tal vez una gota de rocío.

 

Un rayito de luz...

O quien sabe si fuera un perfume exquisito

o quizás un madero para hacer una cruz,

una simple palabra o un color infinito.

 

Acaso fuera un árbol

dándome en sombra y fruto al peregrino

o quizás simplemente un pedazo de mármol,

Una flor...,una estrella...,o un camino.

 

Acaso fuera un sueño

si no tuviera carne, ni supiera querer.

Y sin embargo sé que soy lo más pequeño,

lo más pobre y más triste:  ¡Una Mujer!

 

 

 

Después de Resurrección

Lucas Lamadrid

   

 Si fui hecho a semejanza tuya, ¿por qué

en mis cosas he sido tan rebelde,

tan díscolo y precoz?

¿Por qué rompí los sueños y deshojé las rosas

y desnudé los mitos sin encontrar la paz?

 

Di que yo no era entonces ni tuve la ocasión

de oír personalmente tus dulces enseñanzas,

que si allá en la montaña escucho tu sermón

hubiera argumentado tus bienaventuranzas.

 

Perdonaste a la adúltera, y ahora estoy conforme

-que no existe pecado mayor que tu piedad-

yo le hubiera arrojado algún pedrusco enorme

a pesar de estar sucia toda mi humanidad.

 

Recuerdo claramente el inmenso pesar

que había en tu rostro manso lleno de compasión

cuando en Tiberiades me invitaste a pescar

y yo deje las redes y preferí un arpón.

 

Siempre sentí el efluvio de tu amistad con creces,

la suave y misteriosa aura de tu bondad;

Tú me multiplicaste los panes y los peces

de todos mis caprichos y toda mi ansiedad.

 

Cierto es que aunque llegara a dudar de tu esencia,

al menos como Saulo nunca te perseguí;

que siempre en la belleza intuí tu presencia

y, acaso, por lo bello llegué a creer en ti.

 

La humildad de tu muerte me causó indignación.

Temí llevar al Gólgota mis iras y mis dudas,

y no oí de tus labios la frase del perdón

por el capricho insano de ver ahorcarse a Judas.

 

Quizás porque soy débil, y conoces mi prisa

de encontrarme Contigo en la última verdad,

hoy tornas mi agua en vino, y tu clara sonrisa

llena de luz piadosa mi oscura soledad.

 

Aunque, ya torpe y cojo, apenas ando ahora,

déjame acompañarte camino de Emaús;

y si te me adelantas, no temas, que en mi hora

yo seguiré tus pasos y cargaré mi cruz.