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CUARESMA, CAMINO HACIA LA PASCUA
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Queridos hermanos y hermanas, Con el Miércoles de Ceniza, el 1ro de Marzo comenzamos la Cuaresma del 2006. Serán 40 días de oración más profunda, penitencia personal y comunitaria y obras de caridad. Este año la Carta del Papa Benedicto XVI sobre el amor nos debe ayudar a vivir mejor los sagrados misterios de nuestra fe: Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Dios, nuestro Padre, rico en misericordia (Ef 2-4) envió a su hijo al mundo para que libres de la esclavitud del pecado y de la muerte pudiéramos tener vida con El por toda la eternidad. El pecado es lo opuesto al amor. Es causa de grandes sufrimientos en las personas, en las familias y en el mundo. Un pecado capital que nos afecta a todos hoy es la ira. Algunas veces la ira da paso a diferentes formas de violencia. El aborto, la eutanasia y los actos terroristas son formas brutales de violencia porque atentan directamente contra la vida de los seres humanos. El abuso en la vida doméstica y laboral, el racismo, la degradación de la sexualidad y el narcotráfico, etc. son también grandes males que en el mundo contemporáneo atropellan la dignidad de las personas. Sólo si la humanidad regresa a Dios con corazón arrepentido, descubrirá el perdón, la paz y su misericordia. La
Iglesia profesa la misericordia de Dios, revelada en Cristo Crucificado y
resucitado. (Dives in
Misericordiae) Que la Cuaresma sea oportunidad para buscar el perdón de Dios y poner fin al pecado y a la violencia. Que en este tiempo Sagrado podamos practicar las obras de misericordia y de amor hacia el prójimo. Que María, Nuestra Señora de la Caridad, nos acompañe en el camino Cuaresmal y nos muestre la Cruz como signo de salvación. Con la bendición del Señor, Rev. Oscar F. Castañeda Rector - Ermita de la Caridad
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Por Oscar F. Castañeda |
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"La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia la alegría intensa de la Pascua. Incluso en el «valle oscuro» del que habla el salmista (Sal 23,4), mientras el tentador nos mueve a desesperarnos o a confiar de manera ilusoria en nuestras propias fuerzas, Dios nos guarda y nos sostiene. Efectivamente, hoy el Señor escucha también el grito de las multitudes hambrientas de alegría, de paz y de amor." |
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La Pascua es la fiesta principal, corazón y punto álgido del calendario litúrgico, la llamada "Fiesta de Fiestas" opaca incluso a la Navidad, pues en si en la natividad nació el Salvador y nos llenó de gozo su venida, aún mayor alegría nos causa el cumplimiento de las promesas de Dios al enviarnos a un Salvador que rescatara a la humanidad entera del pecado. |
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