P. Alvaro Guichard

 Siempre FIEL

El acoso que sufre la Iglesia en estos últimos años es la manifestación más desorbitada de anti-catolicismo 

que haya vivido nuestro país.

Se ha actuado violentamente contra sacerdotes, hermanos, religiosas, cuya presunta culpabilidad  no ha sido probada. Se ha tirado por la borda un principio fundamental, tanto del derecho civil como del canónico: la prescripción por la que se excluyen acusaciones obsoletas presentadas después de 20 ó 30 años de los presuntos delitos. En general, los acusadores carecen de testigos, pruebas, evidencias, que respaldarían sus casos. Aparte de la falta de credibilidad de muchos de ellos: convictos delincuentes, mentirosos, drogadictos e incluso dementes.

Lamentablemente se ha optado por recibir con beneplácito las infundadas acusaciones y condenar al servidor de la Iglesia al ostracismo, la deshonra e incluso la expulsión... leer