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Palmas
Amigas Sección
a cargo de Mayda Cuervo Leal |
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¡Adiós! Pedro Santacilia ¡Partir es preciso! Con voz iracunda que parta me ordena destino feroz, el llanto por eso mis ojos inunda que es triste a la patria mandar un ¡adiós! No más Cuba hermosa, veré tus montañas, tus límpidas aguas, tu fúlgido sol; que pronto vagando por tierras extrañas ni habrá quien escuche mi lúgubre ¡adiós! Por eso abatida mi frente altanera la nube oscurece de acerbo dolor; por eso es horrible la voz lastimera que sale del pecho diciéndole ¡adiós! No más la sonrisa veré seductora del ángel hermoso que guarda mi amor, y sola y doliente mi suerte deplora la voz escuchando que lleva este ¡adiós! Mi triste familia que gime angustiada al cielo elevando ferviente oración, tal vez para siempre de mí separada tan sólo el recuerdo tendrá de mi ¡adiós! Mis fieles amigos, mis pobres cubanos, al yugo sujetos de férrea opresión, también un suspiro cual buenos hermanos darán al proscrito que manda este ¡adiós! ¡Adiós pueblo mío! Con voz iracunda que parta me ordena destino feroz, el llanto por eso mis ojos inunda que es triste a la patria mandar un ¡adiós! Si quiere el destino que lejos sucumba del suelo adorado que vida me dio; mi voz postrimera: la voz de la tumba en alas del viento te irá con mi ¡adiós!
Cielo extranjero Balbina Villiers Pina Siempre el mismo cielo monótono y extraño y la isla lejana llamando en la distancia. Llegaron nuevos días y llegó el nuevo año colmado de promesas, repleto de esperanzas. Pero las realidades perturban nuestro sueño, rasgan con su afilado puñal nuestra ilusión de recobrar la patria que dejamos un día sintiendo que con ella quedaba el corazón. No importa que los cielos nos den su lumbre pura ni las flores su aliento de exótica fragancia. ¡Ensombrece el paisaje la bruma del recuerdo y el dolor de la Patria!
Yo quiero Francisco A. Paz Quiero derretir mi prosa sobre unos versos dorados, y sentirlos endulzados con el néctar de una rosa. Quiero ver la mariposa junto al rosal que la estima. Quiero ponerle a mi rima la métrica de etiqueta, para lanzarla repleta de versos hacia la cima. Quiero buscar consonantes, vestidas de quinceañeras, y rociar de primaveras, las vocales colindantes. Quiero atrapar las fragantes brisas de la inspiración. Quiero llenar mi estación con copas de poesías, y sentir las melodías de un dichoso corazón. Quiero alboradas de versos, con letras de amanecer, y un coro de anochecer, con los temas más diversos. Quiero oír tonos dispersos, sobre un piano juguetear. Quisiera llenar mi hogar con fragancias de las flores, conciertos de ruiseñores, y susurros del palmar. Yo quiero el sueño de rosa, de un poema tropical, con el fondo musical de la risa de mi esposa. Quiero una lluvia copiosa de feliz motivación. Quiero saciarme del don de poder improvisar, y también quiero alcanzar, la Sagrada Bendición.
La vida debe ser una armonía Octavio R. Costa Una constelación de sueños ciñe la blancura fatal de mi cabeza, con un viejo pasado ya perdido y un fúnebre pasado que me espera. El tiempo es el misterio ineludible con que el hombre se bate sin descanso. ¡Qué difícil hacer una existencia lo mismo que el cincel domina el mármol…! La vida debe ser una armonía del alma conjugada con el Cosmos a través de facetas infinitas. Si soy un universo que perece, el amor es mi escala y el escudo que me ampara y redime de la muerte.
Soneto a mi abuelo Roberto Cazorla Los años le corrían por la risa de niño consentido que florece creyendo que es de sueño porque crece y marca las paredes con la tiza. De sus manos despiertas y calladas salía la distancia de un pasado. y un mantel de colores, todo usado, le sacaba palabras olvidadas. Confundía mi nombre en ocasiones. Conversaba de rosas y botones que entraban por la reja de su puerta. Era el rayo de sol que da en un muro marchando hacia la noche con apuro porque lleva a la tarde casi muerta.
Simplemente humanos Bárbara Machado No sé si es mi destino quien conduce mis pasos, O si soy yo quien los guía inseguros, Hacia un destino desconocido. Solo sé que me llevo mis pies, y mi alma se queda, en cada muro donde hoy ya no cabe un letrero, ayer habían escrito ABAJO FIDEL, hoy en el mismo espacio dice VIVA FIDEL, ya no se sabe qué sucederá mañana, cualquier locura es cuerda para ahorcar las verdades cualquier cordura es loca si emprendes la aventura de ejercer tus derechos, si piensas diferente mejor, amigo mío, que no uses el cerebro. Voy a hacer este vuelo porque me pertenezco, Y solo yo conduzco mi frágil maquinaria, Y he de hacer mi camino piedra a piedra, Tal vez en otras tierras, tal vez no vuelva nunca a ver mis calles viejas, sus muros repintados, sus despintadas puertas, su gente en los balcones, sus ventanas abiertas. Pero yo sé que un día este mar y esta tierra, verá unirse a sus hijos en una sola fuerza, y entonces la utopía, será un sueño rebelde, Vestido de alegría, no de uniformes verdes. Yo no quiero ser verde, Y si fuera posible escoger algún día, Sé que todos los hombres de mi tierra, Desnudos de uniformes, como palomas blancas Volarían. Si dejaran de ser simplemente soldados, O simplemente comandante, Sabrían que es más dulce el sabor de la vida, Cuando se vive siendo, Simplemente humanos.
Hasta tí, Señor... Por Sara Martínez Castro Llegaré a tu presencia custodiada por la prisa de un pájaro sin nido; y anunciará el silencio mi latido de torpe peregrina alucinada. Habré de presentirte en la pisada del verso que se salva del olvido… y he de buscar el cielo prometido para calmar la ausencia enamorada. No habrá de precederme la derrota ni la oración que dicta la costumbre. Sobrarán los pañuelos y testigos… Me bastará entregarte la devota ilusión que forjé junto a la lumbre de un terco corazón lleno de amigos. |